Aunque nos vamos a centrar en el primer libro de la Ética (Ver al final la manera de citar) (¿1663-1675?)
de Spinoza (1632-1677), estudiaremos algunos pasajes de los libros
segundo y tercero, así como algunos pasajes del Tratado de la Reforma
del Entendimiento y del Epistolario. Leer todo el primer libro,
incluyendo el apéndice.
Hay dos buenas traducciones:
SPINOZA. Ética. Introd., trad. y notas de Atilano Domínguez. Madrid: Trotta, 2000.
SPINOZA. Ética. Introd., trad. y notas de Vidal Peña. Madrid: Alianza, 1984 (varias reimpresiones).
Encontrarán la traducción de Vidal Peña en:
http://www.mediafire.com/?3l18r88yrqhi3
A
continuación pongo algunos pasajes relevantes para la discusión sobre
el problema de la sustancia, en la traducción de Atilano Domínguez:
1. Idea de Dios y método deductivo geométrico: definición y desarrollo interno del objeto
El
método reflexivo como la idea de la idea a partir del paralelismo entre
la esencia formal y la esencia objetiva: «[…] el método no es más que
el conocimiento reflexivo o la idea de la idea. Y, como no hay idea de
idea, si no se da primero la idea, no se dará tampoco método sin que se
dé primero la idea. Por consiguiente, buen método será aquél que muestra
cómo hay que dirigir la mente conforme a la norma de la idea verdadera
dada. Como, además, la relación que existe entre dos ideas es la misma
que se da entre las esencias formales de las mismas, se sigue que el
conocimiento reflexivo que versa
sobre la idea del ser perfectísimo, es más valioso que el conocimiento
reflexivo de las demás ideas. En una palabra, el método más perfecto
será aquel que muestra, conforme a la norma de la idea dada del ser más
perfecto, cómo hay que dirigir la mente» (TIE 38).
«Resulta
evidente que, para que nuestra mente reproduzca perfectamente el modelo
de la Naturaleza, debe hacer surgir todas sus ideas a partir de aquella
que expresa el origen y la fuente de toda la Naturaleza, a fin de que
también ella sea la fuente de las demás ideas» (TIE 42; ver TIE 99;
E2P7C).
«[…]
para que todas nuestras percepciones se ordenen y conjunten, se
requiere que investiguemos […] si existe un ser y, al mismo tiempo, cuál
es, que sea la causa de todas las cosas, de suerte que su esencia
objetiva sea también la causa de todas nuestras ideas. Entonces […]
nuestra mente reproducirá al máximo la Naturaleza, ya que poseerá
objetivamente su esencia y su orden
y unión. Por donde podemos ver que nos es, ante todo, necesario deducir
siempre todas nuestras ideas a partir de cosas físicas o de seres
reales, avanzando, en lo posible, siguiendo la serie de las causas, de
un ser real a otro ser real, y de forma que no pasemos a lo abstracto y
universal […]» (TIE 99). «[…] por serie de causas y seres reales
no entiendo aquí la serie de cosas singulares y mudables, sino
únicamente la serie de cosas fijas y eternas» (TIE 100).
Las dos Éticas:
- El orden o método geométrico, sintético, deductivo o constructivo: definiciones, axiomas, proposiciones, corolarios, postulados. «[…] los ojos de la mente, con los que ve y observa las cosas, son las mismas demostraciones» (E5P23S).
- El orden analítico o inductivo: los escolios, apéndices, prefacios. «Mas, como aún quedan no pocos prejuicios, que podrían y pueden impedir también, y al máximo, que los hombres puedan aceptar la concatenación de las cosas tal como yo la he explicado, he juzgado que valía la pena someterlos aquí al examen de la razón» (E1A, pp. 33-4).
Dios es causa de sí mismo, es infinito y existe necesariamente (Argumento de la potencia):
«Todo lo que es, o es en sí o en otro» (E1Ax1).
«Por
causa de sí entiendo aquello cuya esencia implica la existencia, o sea,
aquello cuya naturaleza no se puede concebir sino como existente»
(E1Def1).
«Por
sustancia entiendo aquello que es en sí y se concibe por sí, es decir,
aquello cuyo concepto no necesita el concepto de otra cosa, por el que
deba ser formado» (E1Def3).
«Por atributo entiendo aquello que el entendimiento percibe de una sustancia como constitutivo de su esencia» (E1Def4).
«En la naturaleza no puede haber dos o más sustancias de la misma naturaleza o atributo» (E1P5).
«Una sustancia no puede ser producida por otra sustancia» (E1P6).
«A la naturaleza de la sustancia pertenece el existir» (E1P7).
«Se llama finita en su género aquella cosa que es limitada por otra de la misma naturaleza» (E1Def2).
«[…]
entre lo finito y lo infinito no existe proporción alguna, de suerte
que la diferencia entre la creatura superior y más digna y Dios no es
distinta de la que hay entre Dios y la creatura ínfima» (Ep 54, p. 253,
de Spinoza a H. Boxel, oct. 1674).
«Toda sustancia es necesariamente infinita» (E1P8).
«Como
ser finito es realmente una negación parcial y ser infinito es una
afirmación absoluta de la existencia de alguna naturaleza, de la sola
proposición E1P7 se sigue, pues, que toda sustancia debe ser infinita»
(E1P8S1).
«Cuanta
más realidad o ser tiene cada cosa, tantos más atributos le pertenecen»
(E1P9). «[…] cada ser debe ser concebido bajo un atributo y […], cuanta
más realidad o ser tenga, más atributos, que expresen necesidad e
infinitud, tendrá […]» (E1P10S).
«Por
Dios entiendo el ser absolutamente infinito, es decir, la sustancia que
consta de infinitos atributos, cada uno de los cuales expresa una
esencia eterna e infinita» (E1Def6).
«Dios,
o sea, la sustancia que consta de infinitos atributos, cada uno de los
cuales expresa una esencia eterna e infinita, existe necesariamente»
(E1P11).
Dios es único. «Aparte
de Dios, no se puede dar ni concebir ninguna sustancia» (E1P14). «[…]
Dios es único, es decir (por E1Def6), que en la Naturaleza real no
existe más que una sustancia y que ésta es absolutamente infinita […]»
(E1P14C1).
Dios es causa libre de todas las cosas: existe y actúa por la sola necesidad de su naturaleza
«Por
modo entiendo las afecciones de la sustancia, o sea, aquello que es en
otro, por medio del cual también es concebido» (E1Def5).
«De
la necesidad de la naturaleza divina deben de seguirse infinitas cosas
en infinitos modos, esto es, todo cuanto puede caer bajo el
entendimiento infinito» (E1P16).
«Dios actúa por las solas leyes de su naturaleza, y no coaccionado por nadie» (E1P17).
«[…]
no hay ninguna causa que incite, extrínseca o intrínsecamente, a Dios a
actuar, excepto la perfección de su misma naturaleza» (E1P17C1).
«Se
llamará libre aquella cosa que existe por la sola necesidad de su
naturaleza y se determina por sí sola a obrar. Necesaria, en cambio, o
más, bien coaccionada, aquella que es determinada por otra a existir y a
obrar según una razón cierta y determinada» (E1Def7).
«[…]
sólo Dios es causa libre, porque sólo Dios existe por la sola necesidad
de su naturaleza (por E1P17). Por consiguiente (por E1Def7), sólo Dios
es causa libre» (E1P17C2).
«Otros
piensan que Dios es causa libre, porque puede, según ellos creen, hacer
que las cosas, que hemos dicho que se derivan de su naturaleza, esto
es, que están en su potestad, no se hagan o no sean producidas por él.
Pero esto es lo mismo que si dijeran que Dios puede hacer que en la
naturaleza del triángulo no se siga que sus tres ángulos son iguales a
dos rectos, o que de una causa dada no se siga un efecto, lo cual es
absurdo» (E1P17S).
«Por
eternidad entiendo la existencia misma, en cuanto se concibe que se
sigue necesariamente de la sola definición de una cosa eterna» (E1Def8).
«[…]
la omnipotencia de Dios ha estado en acto desde toda la eternidad y
permanecerá en la misma actualidad por toda la eternidad» (E1P17S).
«[…]
por la duración sólo podemos explicar la existencia de los modos,
mientras que la existencia de la sustancia se explica por la fruición
infinita de existir o, forzando el latín, de ser» (Ep 12, pp. 54-55).
«La
existencia de Dios y su esencia son una y la misma cosa» (E1P20). «[…]
la existencia de Dios es, como su esencia, una verdad eterna» (E1P20C1).
«[…] Dios, o sea, todos los atributos de Dios son inmutables. Ya que,
si cambiaran por razón de su existencia, deberían cambiar también (por
E1P20) por razón de su esencia, esto es (como es por sí mismo evidente),
convertirse de verdaderos en falsos, lo cual es absurdo» (E1P20C2).
«En
la naturaleza de las cosas no se da nada contingente, sino que todas
son determinadas por la necesidad de la naturaleza divina a existir y a
obrar de cierto modo» (E1P29).
«[…]
por Naturaleza naturante debemos entender aquello que es en sí y se
concibe por sí, o sea, aquellos atributos de la sustancia que expresan
una esencia eterna e infinita, esto es (por E1P14C1 y P17C2), Dios, en
cuanto que es considerado como causa libre. Por Naturaleza naturada, en
cambio, entiendo todo lo que se sigue de la necesidad de la naturaleza
de Dios, o sea, de cada uno de los atributos de Dios, esto es, todos los
modos de los atributos de Dios, en cuanto que son considerados como
cosas que son en Dios y no pueden ni ser ni ser concebidos sin Dios»
(E1P29S).
Dios es causa inmanente de todas las cosas: el conato
«Todo lo que es, es en Dios, y sin Dios nada puede ser ni ser concebido» (E1P15).
«Dios es causa inmanente, pero no transitiva, de todas las cosas» (E1P18).
«La
esencia de las cosas producidas por Dios no implica la existencia»
(E1P24). «[...] Dios no sólo es causa de que las cosas comiencen a
existir, sino también de que perseveren en la existencia, o sea (por
usar un término escolástico), que Dios es causa del ser de las cosas.
Porque, existan o no existan las cosas, siempre que atendemos a su
esencia, constatamos que ésta no implica ni existencia ni duración. Y,
por tanto, la esencia de las cosas no puede ser causa ni de su
existencia ni de su duración, sino tan sólo Dios, el único a cuya
naturaleza pertenece existir [...]» (E1P24C).
«Afirmo,
en efecto, que Dios es causa inmanente, como se dice, de todas las
cosas, y no transitiva; aún más, que todas las cosas están en Dios y se
mueven en Dios, lo afirmo yo con Pablo[1]
y quizá también, aunque de otro modo, con todos los antiguos filósofos e
incluso, me atrevería a decir, con todos los antiguos hebreos, en
cuanto se puede colegir de algunas tradiciones antiguas, pese a sus
adulteraciones sin número» (Ep 73, p. 307, de Spinoza a Oldenburg, nov-dic, 1675).
«En
la naturaleza de las cosas no se da nada contingente, sino que todas
son determinadas por la necesidad de la naturaleza divina a existir y a
obrar de cierto modo» (E1P29). Esta proposición aplica a la
autodeterminación de las cosas, por la causa inmanente.
«Ninguna cosa
puede ser destruida sino por una causa exterior» (E3P4). «Las cosas son
de naturaleza contraria, es decir, no pueden estar en el mismo sujeto,
sólo en la medida en que una puede destruir a la otra» (E3P5).
«Cada cosa, en cuanto está en ella, se esfuerza por perseverar en su ser» (E3P6; ver TTP 16:189). «El conato con que cada cosa se esfuerza en perseverar en su ser, no es nada distinto de la esencia actual de la misma» (E3P7).
«Digo
que pertenece a la esencia de una cosa aquello que, si se da, se pone
necesariamente la cosa, y que, si se quita, se quita necesariamente la
cosa; o sea, aquello sin lo cual la cosa y, a la inversa, aquello que
sin la cosa no puede ser ni ser concebido» (E2Def2).
«Por realidad y perfección entiendo lo mismo» (E2Def6).
«[…]
mientras se desconocen las esencias de las cosas, no se comprenden sus
propiedades; y si pasamos por alto las esencias, trastocaremos
necesariamente la concatenación del entendimiento, la cual debe
reproducir [refero] la concatenación de la Naturaleza, y nos alejamos totalmente de nuestra meta» (TIE 95).
3.
Orden ontológico: Todo está determinado por la esencia de Dios
(necesidad), no por una supuesta libertad de su voluntad ni por su
beneplácito
«La voluntad no puede llamarse causa libre, sino sólo necesaria» (E1P32).
«[…] Dios no obra por la libertad de la voluntad» (E1P32C1).
«Confieso
que esta opinión que somete todas las cosas a cierta voluntad
indiferente de Dios, y sostiene que todas ellas dependen de su
beneplácito, se aparta menos de la verdad que la de aquellos que
sostienen que Dios lo hace todo en razón del bien. Pues éstos parecen
poner fuera de Dios algo que no depende de Dios, a lo que Dios mira como
a un modelo en su obrar, o a lo que tiende como a cierto objetivo. Lo
cual, por cierto, no es otra cosa que someter a Dios a la fatalidad, que
es lo más absurdo que cabe afirmar de Dios, ya que hemos mostrado que
él es la causa primera y la única libre, tanto de la esencia de las
cosas como de su existencia» (E1P33S2, p. 32).
«[…]
si las cosas hubieran sido producidas de otro modo por Dios, habría que
atribuir a Dios otra naturaleza, diversa de la que nos vimos forzados a
atribuirle en consideración a la idea del ser
perfectísimo. […] si quisieran meditar la cuestión y detenerse a
sopesar bien la serie de nuestras demostraciones, terminarían rechazando
de plano esa libertad [contraria a la necesidad] que suelen atribuir a
Dios, no sólo como ridícula, sino también como un gran obstáculo para la
ciencia. […] como en lo eterno no hay ni cuándo ni antes ni después,
de la sola perfección de Dios se sigue que Dios nunca puede ni nunca ha
podido decretar otra cosa, o sea, que Dios no existió antes que sus
decretos ni puede ser sin ellos» (E1P33S2, pp. 30-31).
«Las cosas no han podido ser producidas por Dios de una manera ni en un orden distintos de cómo han sido producidas» (E1P33).
Modos infinitos inmediatos:
«Todas las cosas que se siguen de la naturaleza absoluta de un atributo
de Dios, debieron existir siempre y ser infinitas, esto es, son eternas
e infinitas en virtud del mismo atributo» (E1P21).
Modos infinitos mediatos:
«Todo cuanto se sigue de algún atributo de Dios, en cuanto que está
modificado por una modificación tal que por él existe necesariamente y
es infinita, debe también existir necesariamente y ser infinito»
(E1P22).
«Todo
modo que existe necesariamente y es infinito, debió seguirse
necesariamente o de la naturaleza absoluta de algún atributo de Dios o
de algún atributo modificado por una modificación que existe
necesariamente y es infinita» (E1P23).
«El
entendimiento en acto, ya sea infinito, así como la voluntad, el deseo,
el amor, etc. deben ser referidos a la Naturaleza naturada y no a la
naturante» (E1P31). «[…] la voluntad y el entendimiento se relacionan
con la naturaleza de Dios de la misma manera que el movimiento y el
reposo, y, en general, todas las cosas naturales, que (por E1P29) deben
ser determinadas por Dios a existir y a obrar de cierto modo» (E1P32C2).
«En Dios se da necesariamente la idea, tanto de su esencia como de
todas las cosas que se siguen necesariamente de esa misma esencia» (E2P3).
«[…]
la sustancia pensante y la sustancia extensa es una y la misma
sustancia, que es comprendida ora bajo este ora bajo aquel atributo. Y
así, también un modo de la extensión y la idea de ese modo es una y la
misma cosa, pero expresada en dos modos; cosa que algunos hebreos
parecen haber visto como a través de una niebla, ya que afirman que
Dios, el entendimiento de Dios y las cosas por él entendidas son una y
la misma cosa» (E2P7S).
Atributo
|
Modos inmediatos infinitos
(Universo de las esencias)
|
Modos mediatos infinitos
(Universo de las duraciones, comprende los modos finitos)
|
Modos finitos
(duraciones)
|
Extensión
|
movimiento y reposo
|
Figura Total del Universo
de la extensión
|
Cuerpos
(humanos y otros)
|
Pensamiento
|
entendimiento y voluntad absolutamente infinito
|
Figura Total del Universo
del pensamiento
|
Ideas
(almas y mentes)
|
Ejemplos de los modos infinitos:
«[…] del primer género [modo infinito inmediato], en el pensamiento, el
entendimiento absolutamente infinito; en la extensión, en cambio, el
movimiento y el reposo; del segundo género [modo infinito mediato], la
faz de todo el universo, la cual, aunque varíe de infinitos modos,
permanece, no obstante, la misma» (Ep 64, p. 278; ver E1P21-23; KV 1, 3,
§2).
4. El ser humano como cuerpo (física) y la mente
El ser humano como modo finito: «El hombre piensa» (E2Ax2). «Nosotros sentimos
que cierto cuerpo es afectado de muchos modos» (E2Ax4). «No sentimos ni
percibimos más cosas singulares que los cuerpos y los modos de pensar»
(E2Ax5).
«A
la esencia del hombre no pertenece el ser de la sustancia, o sea, la
sustancia no constituye la forma del hombre» (E2P10). «De donde se sigue
que la esencia del hombre está constituida por ciertas modificaciones
de los atributos de Dios» (E2P10C). «Lo primero que constituye el ser
actual de la mente humana no es otra cosa que la idea de alguna cosa
singular que existe en acto» (E2P11). «De aquí se sigue que la mente
humana es una parte del entendimiento infinito de Dios» (E2P11C).
Paralelismo de la mente y del cuerpo: «El
objeto de la idea que constituye la mente humana, es el cuerpo, o sea,
cierto modo de la extensión que existe en acto, y no otra cosa» (E2P13).
«De donde se sigue que el hombre consta de mente y cuerpo y que el
cuerpo humano existe tal como lo sentimos» (E2P13C). «Con esto no sólo
entendemos que la mente humana está unida al cuerpo, sino también qué
hay que entender por unión de mente y cuerpo. Pero nadie podrá
entenderla de forma adecuada o distinta, a menos que conozca antes
adecuadamente la naturaleza de nuestro cuerpo» (E2P13S).
Los cuerpos = modos finitos de la extensión: La existencia es colaboración: «Cuando
algunos cuerpos de la misma o distinta magnitud son forzados por otros a
que choquen entre sí o, si se mueven con el mismo o con distintos
grados de rapidez, a que se comuniquen unos a otros sus movimientos en
cierta proporción; diremos que dichos cuerpos están unidos
entre sí y que todos a la vez forman un solo cuerpo o individuo, que se
distingue de los demás por esta unión de cuerpos» (E2P13SDef). Todos los individuos: «[…] aunque en diversos grados, son animados» (E2P13S).
Círculo de cuerpos movidos:
«Por círculo de cuerpos movidos sólo entendemos aquel en que el último
cuerpo, que se mueve por impulso de otro, toda directamente al primero
de los movidos, aunque la línea, descrita por el conjunto de todos los
cuerpos bajo el impulso de un único movimiento, sea muy sinuosa» (PPC 2,
Def 9, p.183). «Si, cuando el cuerpo 1 se mueve hacia el cuerpo 2,
impulsa a éste y el cuerpo 8, en virtud de este impulso, se mueve hacia
el cuerpo 1, entonces los cuerpos 1, 2, 3, etc., no pueden estar en
línea recta, sino que todos ellos, hasta el 8, forman un círculo
completo» (PPC 2, Def 21, p. 185).
Definición de individuo (cuerpo compuesto):
«Si las partes que constituyen un individuo, se hacen mayores o
menores, pero en tal proporción que todas mantengan entre sí la misma
relación de movimiento y reposo que antes, también el individuo
mantendrá su naturaleza como antes, sin ningún cambio de forma» (E2P13S,
Lema 5). «El cuerpo humano está compuesto de muchísimos individuos (de
diversa naturaleza), cada uno de los cuales es muy compuesto» (E2P13S,
Post 1; ver el resto de los Postulados sobre el cuerpo humano.).
Comunidad en la relación todo – partes: «Por conexión [cohaerentia] de las partes no entiendo pues, otra cosa sino que las leyes o naturaleza de una parte de tal manera se ajustan [sese accommodare] a las leyes o naturaleza de otra parte, [de manera] que no existe la mínima contrariedad [contrarientur] entre ellas. En cuanto al todo y las partes, considero a las cosas como partes de algún todo en tanto en cuanto se ajustan [se accommodare] realmente unas a otras, de suerte que concuerdan entre sí en la medida de lo posible […]» (Ep 32, p. 170, de Spinoza a Oldenburg, oct-dic 1665).
Causalidad eficiente entre modos finitos (determinación partes extra partes):
«Cualquier cosa singular, o sea, toda cosa que es finita y tiene una
existencia determinada, no puede existir ni ser determinada a obrar, si
no es determinada a existir y a obrar por otra causa, que también es
finita y tiene una existencia determinada; y esta causa, a su vez,
tampoco puede existir y ser determinada a obrar, si no es determinada a
existir y a obrar por otra, que también es finita y tiene una existencia
determinada, y así al infinito» (E1P28).
Definición de duración:
«Duración es la continuación indefinida de la existencia» (E2Def5).
«Digo indefinida, porque no se puede determinar por la misma naturaleza
de la cosa existente, ni tampoco por la causa eficiente, ya que ésta
pone sin duda necesariamente la existencia de la cosa, pero no la quita»
(E2Def5Ex). La duración es «[…] la existencia en cuanto concebida
abstractamente y como si fuese una especie de cantidad» (E2P45S).
La muerte no es producto de la propia esencia, sino de la imposición de otra esencia
Axioma
de la destrucción: «En la naturaleza real no se da ninguna cosa
singular más poderosa y fuerte que la cual no se dé ninguna otra, sino
que, dada una cualquiera, se da otra por la que la cosa dada puede ser
destruida» (E4Ax).
5. Epistemología: los tres grados de conocimiento
Orden epistemológico = orden ontológico
«De
una causa dada y determinada se sigue necesariamente un efecto y, al
contrario, si no se da una causa determinada, es imposible que se siga
un efecto» (E1Ax3).
«El conocimiento del efecto depende del conocimiento de la causa y lo implica» (E1Ax4)
«Una idea verdadera debe convenir con lo ideado por ella» (E1Ax6).
«El
orden y la conexión de las ideas es el mismo que el orden y la conexión
de las cosas» (E2P7). Aquí, «cosas» pueden ser cuerpos, ideas o
cualquier otro tipo de modo.
«[…]
ya concibamos la naturaleza bajo el atributo de la extensión, ya bajo
el atributo del pensamiento, ya bajo cualquier otro atributo,
encontraremos uno y el mismo orden, o sea, una y la misma conexión de
causas, es decir, que se siguen las mismas cosas en el uno y en el otro.
[…] mientras las cosas son consideradas como modos del pensar, debemos
explicar el orden de toda la naturaleza, o sea, la conexión de causas,
por el solo atributo del pensamiento; y, en cuanto que son consideradas
como modos de la extensión, también el orden de toda la naturaleza debe
ser explicado por el solo atributo de la extensión […]» (E2P7S).
«Por
cosas singulares entiendo las cosas que son finitas y tienen una
existencia determinada. Pero, si varios individuos concurren a una misma
acción, de tal manera que todos a la vez sean causa de un solo efecto,
en ese sentido los considero a todos ellos como una cosa singular»
(E2Def7).
Causa próxima en la definición de los modos finitos o cosas singulares: «[...]
cuando se dice que las cosas singulares existen, no sólo en cuanto que
están comprendidas en los atributos de Dios, sino además en cuanto que
se dice que duran, sus ideas implicarán también la existencia, por la
que se dice que duran» (E2P8C).
Verdad = idea adecuada ; la verdad es norma de sí misma
«[…]
la forma del pensamiento verdadero debe residir en ese mismo
pensamiento, sin relación a otros, y no admite como causa suya al
objeto, sino que debe depender del mismo poder y naturaleza del
entendimiento» (TIE 71).
«Quien
tiene una idea verdadera, sabe al mismo tiempo que tiene una idea
verdadera, y no puede dudar de la verdad de la cosa» (E2P43).
«Ciertamente, así como la luz se manifiesta a sí misma y a las
tinieblas, también la verdad es norma de sí misma y de la falsedad»
(E2P43S; ver E2P42-P43).
La
definición genética de la esfera: «Para investigar esto, pongamos,
pues, ante nuestros ojos alguna idea verdadera, cuyo objeto sabemos con
toda seguridad que depende de nuestro poder de pensar y que no tiene
ningún objeto en la Naturaleza; en tal idea, en efecto, podremos
investigar más fácilmente, como ya consta por lo dicho, lo que nos
proponemos. Por ejemplo, para formar el concepto de esfera, finjo
arbitrariamente su causa, a saber, que un semicírculo gira en torno a su
centro y que de esa rotación surge, por así decirlo, la esfera. Esta
idea es sin duda verdadera; y, aunque sepamos que nunca ha surgido así
una esfera en la Naturaleza, ésta es una percepción verdadera y el modo
más fácil de formar el concepto de esfera. Ahora bien, hay que advertir
que esta percepción afirma que el semicírculo gira, afirmación que
sería, sin embargo, falsa, si no fuera asociada al concepto de la esfera
o de la causa que determina tal movimiento o, simplemente, si esa
afirmación estuviera aislada. […] Por consiguiente, la falsedad sólo
consiste en que se afirma de una cosa algo, que no está contenido en el
concepto, que de ella hemos formado, como cuando se afirma del
semicírculo el movimiento o el reposo [sin el concepto de esfera]. De
donde se sigue que los pensamientos simples no pueden menos de ser
verdaderos, como la idea simple de semicírculo, de movimiento, de
cantidad, etc. Lo que éstas contienen de afirmación, coincide con su
concepto, sin exceder en nada de él» (TIE 72).
Primer modo de conocimiento: imaginación
«La
idea de un modo cualquiera, con que el cuerpo humano es afectado por
los cuerpos exteriores, debe implicar la naturaleza del cuerpo humano y,
a la vez, la naturaleza del cuerpo exterior» (E2P16). «De aquí se sigue
que las ideas que tenemos de los cuerpos exteriores, indican más la
constitución de nuestro cuerpo que la naturaleza de los cuerpos
exteriores» (E2P16C2).
Definición de imagen:
«Si el cuerpo humano ha sido afectado por un modo que implica la
naturaleza de un cuerpo exterior, la mente humana contemplará ese cuerpo
exterior como actualmente existente o como presente, hasta que el
cuerpo sea afectado por un afecto que excluya la existencia o la
presencia de dicho cuerpo» (E2P17). «La mente podrá contemplar, como si
estuvieran presentes, los cuerpos exteriores por los que el cuerpo
humano ha sido afectado una vez, aun cuando no existan ni estén
presentes» (E2P17C). «A las afecciones del cuerpo humano, cuyas ideas
nos representan los cuerpos exteriores como presentes, las llamaremos
imágenes, aunque no reproducen las figuras de las cosas; y cuando la
mente contempla así los cuerpos, diremos que los imagina» (E2P17S).
Memoria
e historia: «[…] sólo de la imaginación depende que contemplemos las
cosas como contingentes, tanto respecto al pasado como al futuro»
(E2P44C1). «[…] imaginamos el tiempo, a saber, porque imaginamos que
unos cuerpos se mueven más lenta o más rápidamente o igual que otros»
(E2P44S).
«[...]
a fin de comenzar a indicar qué es el error, quisiera que observarais
que las imaginaciones de la mente, consideradas en sí mismas, no
contienen error alguno, es decir, que la mente no yerra por imaginar,
sino tan sólo en cuanto se considera que carece de una idea que excluya
la existencia de aquellas cosas que imagina presentes» (E2P17S; ver TIE
81-90; 1CM1).
«Si
el cuerpo humano ha sido afectado una vez por dos o más cuerpos al
mismo tiempo, cuando la mente imagine después alguno de ellos, recordará
al instante también los otros» (E2P18).
La memoria «[...]
no es otra cosa que cierta concatenación de las ideas que implican la
naturaleza de cosas que están fuera del cuerpo humano, la cual se
efectúa en la mente según el orden y la concatenación de las afecciones
del cuerpo humano» (E2P18S).
El lenguaje:
las palabras son asociadas por los hombres conforme «[...] la costumbre
de cada uno haya ordenado en su cuerpo las imágenes de las cosas»
(E2P18S). Ejemplo de la construcción del significado de las palabras a través de la costumbre: «[…]
entendemos fácilmente […] por qué la mente pasa al instante del
pensamiento de una cosa al pensamiento de otra que no tiene semejanza
alguna con la primera. Como, por ejemplo, un hombre romano pasa al
instante del pensamiento de la voz pomum [manzana] al pensamiento
de una fruta que no tiene semejanza alguna ni nada común con aquel
sonido articulado, si no es que el cuerpo del mismo hombre fue muchas
veces afectado por esas dos cosas, es decir, que el mismo hombre oyó
muchas veces la voz pomum mientras veía dicha fruta. Y así cada
cual pasará de un pensamiento a otro según que la costumbre de cada uno
haya ordenado en su cuerpo las imágenes de las cosas. Pues un soldado,
por ejemplo, al ver en la arena las huellas de un caballo, pasará al
instante del pensamiento del caballo al del jinete, y de éste al de la
guerra, etc.; un campesino, en cambio, del pensamiento del caballo
pasará al del arado, del campo, etc. Y así, cada cual, según ha
acostumbrado a unir y concatenar las imágenes de las cosas de tal o cual
manera, pasará de un pensamiento a este o a aquel otro» (E2P18S).
Términos trascendentales y nociones universales: «[…] añadiré brevemente las causas de donde surgieron los llamados términos trascendentales,
como ser, cosa, algo. Estos términos tienen su origen en el hecho de
que el cuerpo humano, por ser limitado, sólo es capaz de formar en él
cierto número de imágenes (qué es imagen lo expliqué en E2P17S)
distintas y simultáneas, ya que, si se supera, estas imágenes comenzarán
a confundirse; y, si el número de imágenes que el cuerpo es capaz de
formar en él simultánea y distintamente, es muy superado, se confundirán
todas completamente unas con otras. [...] cuando las imágenes se
confunden totalmente en el cuerpo, también la mente imaginará todos los
cuerpos confusamente y sin distinción alguna, y los englobará, por así
decirlo, bajo un solo atributo, a saber, bajo el atributo de ser, cosa,
etc. […] Por causas similares se han originado, además, aquellas
nociones que llaman universales, como hombre, caballo, perro,
etc. […] pero hay que señalar que estas nociones no se forman de la
misma manera en todos, sino que varían en cada uno en razón de la cosa
por la que el cuerpo ha sido afectado con mayor frecuencia y que la
mente imagina y recuerda con mayor facilidad. […] Y así de las demás
cosas: cada uno, según la disposición de su cuerpo, formará de ellas [de
las cosas] imágenes universales. De ahí que no es extraño que entre los
filósofos que quisieron explicar las cosas naturales por las solas
imágenes de las cosas, hayan surgido tantas controversias» (E2P40S1).
Dos formas de imaginación: experiencia vaga y signos:
«Por cuanto llevamos dicho aparece claramente que percibimos muchas
cosas y formamos nociones universales: 1°) a partir de cosas singulares
que nos son representadas a través de los sentidos de forma mutilada,
confusa y sin orden para el entendimiento; y por eso suelo calificar
tales percepciones como conocimiento por experiencia vaga. 2°) A partir
de signos, como, por ejemplo, que al oír o leer ciertas palabras
recordemos las cosas y formemos de ellas algunas ideas semejantes a
aquellas con que solemos imaginarlas. A estos dos modos de contemplar
las cosas los llamaré en adelante conocimiento de primer género, opinión
o imaginación» (E2P40S2).
«[...]
la mente no tiene un conocimiento adecuado ni de sí misma, ni de su
cuerpo, ni de los cuerpos exteriores sino tan sólo confuso, siempre que
percibe las cosas según el orden común de la naturaleza, esto es,
siempre que es determinada externamente, por el choque fortuito de las
cosas, a contemplar esto a aquello, y no siempre que es determinada
internamente, a saber, porque contempla muchas cosas a la vez, a
entender sus concordancias, diferencias y oposiciones. Pues siempre que
es dispuesta internamente de una u otra manera, contempla las cosas
clara y distintamente [...]» (E2P29S).
Segundo modo de conocimiento: razón y nociones comunes
«Aquello que es común a todas las cosas (sobre esto véase E2P13SL2)
y está igualmente en la parte y en el todo, no constituye la esencia de
ninguna cosa singular» (E2P37). «Aquellas cosas que son comunes a todas
y están igualmente en la parte y en el todo, no se pueden concebir sino
adecuadamente» (E2P38) «De aquí se sigue que existen algunas ideas o
nociones comunes a todos los hombres, ya que todos los cuerpos convienen
en ciertas cosas, las cuales deben ser percibidas adecuadamente, es
decir, de forma clara y distinta» (E2P38C). «Todas las ideas que se
siguen en la mente de ideas que en ella son adecuadas, también son
adecuadas» (E2P40). «No pertenece a la naturaleza de la razón contemplar
las cosas como contingentes, sino como necesarias» (E2P44). «Es propio
de la naturaleza de la razón percibir las cosas bajo alguna especie de
eternidad» (E2P44C2).
«Con
ello he explicado la causa de las llamadas ‘nociones comunes’, que
constituyen los fundamentos de nuestro raciocinio» (E2P40S1). Otra
manera de formar nociones universales: «A partir, en fin, de que tenemos
nociones comunes e ideas adecuadas de las propiedades de las cosas; y a
éste le llamaré razón y conocimiento de segundo género» (E2P40S2).
Tercer modo de conocimiento: intuición
«Además
de estos dos géneros de conocimiento existe [...] un tercero, al que
llamaremos ciencia intuitiva. Y este género de conocimiento procede de
la idea adecuada de la esencia formal de algunos atributos de Dios al
conocimiento adecuado de la esencia de las cosas» (E2P40S2; ver 2KV1,1;
TIE 19).
«El
conocimiento del primer género es la única causa de la falsedad; en
cambio, el del segundo y del tercero es necesariamente verdadero»
(E2P41). «El conocimiento del segundo y del tercer género, y no del
primero, nos enseña a distinguir lo verdadero de lo falso» (E2P42).
[1] El pasaje de Pablo en Hechos 17:28 dice: «Pues en él [Dios] vivimos, nos movemos y existimos […]». Es importante notar que este pasaje es una cita extrabíblica, en donde Pablo cita a Epiménides de Cnosos o de Creta
(s. VI a.n.e.). Pero en los siglos XVII y XVIII muchos filósofos se
apoyan en Pablo para «darle» fuerza al mundo; por ejemplo, Malebranche,
Clarke y Berkley. Pero Spinoza considera que este principio fue
malinterpretado por los nuevos cristianos, primeros adulteradores de la
verdadera doctrina cristiana. Ver Gueroult, Spinoza, L’âme (Ethique 2), pp. 585-586.
E
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Ética
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A = Apéndice AD1, AD2, etc. = Definiciones de los afectos I, II, etc.
Ax1, Ax2, etc. = Axioma I, II, etc. C1, C2, etc. = Corolario I, II, etc.
D1, D2, etc. = Demostración 1, 2, etc. Def1, Def2, etc. = Definición I, II, etc.
E1, E2, E3, E4, E5 = Libro I, II, etc. Ex1, Ex2, etc. = Explicación I, II, etc.
L1, L2, etc. = Lema I, II, etc. P1, P2, etc. = Proposición I, II, etc.
Post1, Post2, etc. = Postulado I, II, etc. Praef = Prefacio S1, S2, etc. = Escolio I, II, etc.
Ejemplos de citas: E4A2 = Ética, Libro IV, Apéndice, Capítulo II.
E2P44C1 = Ética, Libro II, Proposición XLIV, Corolario I.
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Ep
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Epistolario
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1, 2, 3 = Número de carta según Gebhart, página, destinatario y fecha.
Ejemplo de cita: Ep 73, p. 307, de Spinoza a Oldenburg, nov-dic,
1675 = Epístola núm. 73, página 307 en la edición de Gebhart,
dirigida a Henry Oldenburg, redactada entre nov. y dic. de 1675.
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KV
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Tratado Breve sobre Dios, el hombre y su felicidad
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I = Introducción 1, 2 = Primera, segunda Parte
/1, /2, /3, etc. = Capítulo I, II, III, etc. A = Apéndice
no 1, 2, 3, etc. = Número internos a capítulos individuales
Ax1, Ax2, etc. = Axioma I, II, etc. P1, P2, etc. = Proposición I, II, etc.
D = Demostración C = Corolario VMZ = Van de menschelyke Ziel
Ejemplo de cita: KV 1/3, no 2 = Tratado Breve, primera parte, capítulo 3, número 2.
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PPC
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Principios de la filosofía cartesiana
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1, 2, 3 = Partes I, II, III Praef = Prefacio Prol = Prolegómeno
Sigue los demás términos de la Ética.
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TIE
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Tratado de la Reforma del Entendimiento
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Adm = Advertencia al lector 1, 2, etc. = Parágrafo 1, 2, etc. según Bruder.
Ejemplo de cita: TIE 15= Tratado de la Reforma del Entendimiento, parágrafo 15
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TP
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Tratado Político
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Praef = Prefacio 1, 2, 3, etc. = Capítulo I, II, III, etc. /1, /2, /3, etc. = § 1, 2, 3, etc.
Ejemplo de cita: TP 8/12 = Tratado Político, capítulo 8, parágrafo 12.
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TTP
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Tratado Teológico Político
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1, 2, 3, etc. =Capítulo I, II, III, etc. Adn = Anotación I, II, III, etc.
Se anota la página en la edición de Gebhart.
Ejemplo de cita: TTP 4:62 = Tratado Teológico Político, capítulo 4, página 62.
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